Inicio > 1. ARBITRAJE - ARBITRAGE, 1.3. Unión Europea & Union Européenne > “Ya existe una comunidad internacional de arbitraje de habla española y portuguesa”

“Ya existe una comunidad internacional de arbitraje de habla española y portuguesa”

Martes, 19 de Junio de 2012
El Club Español del Arbitraje analiza del 24 al 26 de junio la evolución del arbitraje internacional desde la comunidad española y portuguesa. Las empresas españolas cada vez confían más en el arbitraje internacional, gracias a la legislación española, la preparación de los árbitros y los estándares de calidad que hay en España que ofrecen seguridad en esta fórmula de resolución de conflictos. La península ibérica se ha transformado en los últimos tres años para convertirse en una comunidad de referencia para el arbitraje internacional. Los países de habla hispana y portuguesa han dado un gran impulso para potenciar las cortes arbitrales y conseguir así que las empresas españolas tengan un punto de referencia para resolver sus diferencias en un contexto nacional e internacional.

Así lo han explicado a EXPANSIÓN los copresidentes del Club Español del Arbitraje (CEA), Antonio Hierro y Jesús Remón, y Julio González Soria, vicepresidente del CEA y presidente del Comité Organizador del VII Congreso Internacional de esta asociación.

Los tres expertos han realizado un repaso desde que en 2009 se renovó la presidencia del CEA y destacan los avances que ha experimentado la fórmula del arbitraje. “Hemos creado una comunidad internacional e iberoamericana y occidental europea, de países a favor del arbitraje internacional, como España, Brasil, Portugal, etc,. El crecimiento de arbitrajes en las cortes españolas también ha sido exponencial”, apunta Antonio Hierro.

Varios son los factores que han influido en esta mejora. Una buena legislación, que fue transformada en 2003; el aumento de litigiosidad en un contexto de crisis; la influencia cada vez más amplia del Convenio de Nueva York; y la existencia en España de estándares fiables, neutros y eficientes como la preparación de los abogados, la actuación de buenos árbitros y un ámbito institucional que ofrece seguridad a las empresas, ya que sólo el 1% de los laudos son revisados por los jueces.

Un elemento importante es, como explica González Soria, “el número de convenios arbitrales que se incluyen en los contratos, ya que cada vez se ve más en la práctica que antes de llegar al arbitraje las partes tienen ya un camino para llegar a un acuerdo sin que haga falta dictar un laudo”.

Para Remón, una de las claves de estos últimos años es que “se ha producido una internacionalización creciente de las cortes arbitrales españolas y el salto definitivo fuera de sus fronteras de la comunidad arbitral en lengua española y portuguesa”.

Uno de los claros ejemplos de esta destacada trayectoria son los datos relacionados con la Cámara de Comercio Internacional (CCI), ubicada en París, uno de las referencias del arbitraje más importantes del mundo. “144 empresas españolas han solicitado tramitar arbitrajes a través de la CCI. Es el número de arbitrajes iniciados en 2011, por lo que el número total de empresas españolas afectadas será casi de 300 en 2012”, apunta Hierro.

“Nuestra gran apuesta, cuando se creó el CEA en 2005, fue precisamente incorporar a España a esa tendencia existente y que nació en Europa –Suiza, Reino Unido, etc,.- a principios del siglo XX en favor del arbitraje internacional. En 2007, pensamos en incorporar también a la comunidad latinoamericana. De alguna manera lo hemos conseguido”, explica Hierro.

A ello se une, según explica Julio González Soria, el que “la Jurisdicción española está funcionando también para todas las funciones de auxilio, como por ejemplo dictar medidas cautelares. En este sentido, España se encuentra preparado como cualquier país ‘estrella’ del arbitraje”.

“Las cortes españolas empezaron a desarrollarse a finales de los años 80. La Corte de Arbitraje de Madrid, CIMA, la Corte Española de Arbitraje y el Tribunal Arbitral de Barcelona arrancaron en esa época. En relación con el ámbito internacional creado desde principios del siglo XX, es un terreno que tenemos que recuperar, pero ya están realizando un grandísimo esfuerzo”, apunta Hierro. “Lo más importante, señala, es que las cortes han asumido una serie de estándares internacionales”. Por eso, dice, “soy muy optimista”. Por ejemplo, destaca que “las cortes españolas tienen el mercado iberoamericano por desarrollar y cada vez están más internacionalizadas”. En este sentido, “hay cortes españolas que tienen más del 30% en arbitrajes internacionales, lo que era impensable hace cuatro años”.

Para Jesús Remón, “el arbitraje internacional se apoya en la idea de neutralidad porque se construye sobre la base de la conjunción entre el modo de hacer de los anglosajones y el de Europa Continental, es un Derecho ‘fusión’. En el ámbito de la inversión internacional el arbitraje se impone siempre y las empresas españolas se han internacionalizado definitivamente”.

Remón resalta que España tiene “buenos abogados, árbitros e instituciones, que han venido a ser factores impulsores del arbitraje”.

González Soria apunta un dato relevante y es que actualmente, “cuando los abogados que asesoran a una empresa y comprueban el lugar de celebración del arbitraje, al chequear España, observan que tiene el Convenio de Nueva York, una buena legislación positiva y que se aplica por los tribunales, por lo que esto es lo que facilita que las cortes españolas tengan una dimensión internacional”. En lo que se refiere a la nacionalidad de los árbitros, destaca que “ahora hay arbitrajes de la Cámara de Comercio Internacional de París en que las partes son españolas y quieren un árbitro español porque ofrece garantías en el idioma y la cultura”.

Fuente: Expansión